La pésima gestión del Partido Popular de Madrid obliga a todos los autobuses que trasladan a las personas afectadas por las obras de la A-5 a parar en Cuatro Vientos, en lugar del intercambiador de Príncipe Pío. Está previsto que esta situación dure al menos dos años y esta decisión costará a los madrileños 25 millones de euros.
El Partido Socialista pidió al Ayuntamiento de Madrid que los 18 buses que tienen como cabecera Príncipe Pío tuvieran la opción de llegar hasta allí, pero recibió una negativa por parte del Consorcio Regional de Transportes de Madrid, puesto que se decidió no mantener el carril bus del Paseo de Extremadura para que los coches privados tuvieran más carriles para avanzar. La consecuencia de este acto será el cierre total del intercambiador hasta que finalicen las obras, con una pérdida de 1,5 millones de viajeros al mes.
Según ha declarado nuestro responsable de movilidad Ignacio Benito en El Diario.es, «el empecinamiento de Almeida no solo va contra el sentido común al dejar que los coches entren al mismísimo centro de la ciudad mientras deja tirados a los usuarios de los autobuses interurbanos en las afueras».
El PP antepone la movilidad privada, frente a los servicios públicos.
Además, según explica el edil socialista, no solo hay que contar la pérdida de dinero de aquellos autobuses que no van a poder utilizar el intercambiador, sino también de aquellos comercios que están dentro del intercambiador. Cabe destacar que hay sendas lineas de buses que no dependen del Consorcio de Transportes, sino de empresas privadas en concesión. Estas empresas no pagan por viajero, como la empresa pública, si no por pasos por el intercambiador (unos 15 euros aproximadamente).
«Una vez más se constata -concluye Benito en sus declaraciones-, que las empresas privadas siempre ganan con el gobierno del PP».
