Nuestras alegaciones a la modificación del plan general (plan Reside) presentado por el Ayuntamiento, buscan potenciar y proteger la vivienda en los edificios residenciales y contempla una normativa única para toda la ciudad, que prohíbe el cambio de usos de los edificios y limita la instalación del uso de hospedaje a edificios de uso no residencial (terciario) y únicamente en zonas no saturadas por servicios de hospedaje.
La portavoz socialista en el Ayuntamiento de Madrid, Reyes Maroto, y el edil Antonio Giraldo, han presentado hoy las alegaciones a la modificación del plan general presentado por el Ayuntamiento de Madrid para el control de las viviendas de uso turístico, denominado Plan Reside.
Para Maroto todos los planes puestos en marcha por el gobierno de Almeida para controlar el fenómeno de las VUT han fracasado y ha detallado que en los ochos meses tras el anuncio de las medidas, las viviendas turísticas se han incrementado un 19%, pasando 13.500 a 16.100 y solo 1.131 son legales.
Ante el fracaso de estos planes, y un nuevo proyecto que la portavoz socialista ha calificado como “ineficaz” para la ciudad ya que traslada el fenómeno de las VUT desde el centro a los barrios, el grupo socialista ha presentado alegaciones que contemplan redactar de nuevo el Plan Reside para que sea «más ambicioso y acorde a las necesidades» de Madrid.
Reyes Maroto ha resumido las alegaciones del PSOE donde se plantea la prohibición de las viviendas de uso turístico (VUT) o cualquier tipo de uso terciario de hospedaje en edificios con uso cualificado o existente residencial, una normativa urbanística única para toda la ciudad de Madrid, sin diferenciar el casco histórico del resto de la capital, junto a un modelo basado en horquillas de densidad de usos que establece límites de densidad máximos para los usos terciarios, en lugar de la zonificación binaria que proyecta el Gobierno municipal.
Para la portavoz socialista, “el plan Reside de Almeida debería denominarse ‘plan especula’, ya que traslada el problema de las VUT fuera del centro sin regular adecuadamente su impacto en el resto de la ciudad sin tener en cuenta la realidad actual de barrios donde la tendencia de la presión del hospedaje sobre el uso residencial está creciendo exponencialmente y generando disfunciones».



