La edil socialista Emilia Martínez denuncia que el servicio “ha empeorado durante seis años seguidos” y que el coste de esta pésima gestión “lo están pagando los madrileños a través de una tasa de basuras más cara”.
El Grupo Municipal Socialista ha denunciado este lunes en la Comisión de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad del Ayuntamiento de Madrid el sobrecoste de más de 100 millones de euros que, a su juicio, han provocado las modificaciones realizadas por el Gobierno municipal en los contratos de recogida y transporte de residuos. La concejala socialista Emilia Martínez ha reclamado explicaciones al delegado del Área, Borja Carabante, por unas decisiones que el PSOE atribuye a “errores de planificación” y a un modelo que, según sostienen, el propio Ayuntamiento sabía que era inviable.
El origen de la polémica se remonta a 2022, cuando el Ayuntamiento adjudicó el contrato de contenerización, recogida y transporte de residuos por un importe total de 1.600 millones de euros y una duración de seis años. Los pliegos técnicos contemplaban una reducción progresiva de la frecuencia de recogida del cubo naranja —la fracción resto no reciclable— con el objetivo de incentivar una mayor separación de residuos entre la ciudadanía y reforzar la recogida selectiva de orgánica y envases.
Sin embargo, el sistema no funcionó como estaba previsto. Tras aplicarse en enero de 2023 la reducción de siete a seis días semanales de recogida del cubo naranja, el Ayuntamiento decidió no continuar con las siguientes fases previstas en el contrato. Según denuncia el Grupo Municipal Socialista, lejos de mejorar la separación de residuos, la medida provocó un incremento masivo de impropios: residuos depositados incorrectamente en los contenedores marrón y amarillo, lo que ha encarecido el tratamiento y colapsado parte del sistema de gestión.
Para el PSOE, el reconocimiento implícito del fracaso del modelo llegó con la aprobación de tres modificaciones contractuales que compensan a las empresas concesionarias con 68,5 millones de euros hasta 2028 por no haber aplicado las reducciones de frecuencia previstas inicialmente. Los socialistas cuestionan esta compensación al considerar que las empresas no han realizado menos trabajo, sino un trabajo distinto e incluso superior debido al aumento de residuos en otras fracciones.
A esa cifra se suman otros 32,7 millones de euros en sobrecostes derivados del tratamiento de residuos impropios, lo que eleva el impacto económico total por encima de los 100 millones de euros. Según el Grupo Municipal Socialista, el Ayuntamiento está “pagando dos veces”: primero compensando a las concesionarias y después asumiendo el incremento del coste de tratamiento generado por el propio fracaso del sistema.
La denuncia socialista llega además en un contexto de deterioro de la percepción ciudadana sobre la limpieza urbana. El PSOE recuerda que el presupuesto municipal destinado a limpieza, recogida y tratamiento de residuos alcanza ya los 818 millones de euros en 2026 —un 41% más que en 2020—, mientras las encuestas municipales reflejan seis años consecutivos de caída en la valoración del servicio.
Según los datos municipales recogidos por el Grupo Socialista, en 2025 las incidencias ciudadanas relacionadas con limpieza crecieron un 39% respecto al año anterior y los tiempos de resolución incumplen ampliamente los plazos fijados en los contratos.
“El presupuesto ha crecido un 41%, el servicio ha empeorado durante seis años seguidos y los vecinos pagan más por menos”, sostiene Martínez, que considera que el coste de esta gestión “lo están pagando los madrileños a través de una tasa de basuras más cara”.
